La llegada de la Pascua es una oportunidad única para reunirnos, celebrar en familia y, por qué no, crear una mesa que transmita emociones, belleza y significado.
Decorar la mesa de Pascuas no se trata solo de estética: se trata de generar un momento. Un encuentro donde cada detalle invita a disfrutar, compartir y conectar.
La paleta de colores: suavidad y luz. Los colores protagonistas de Pascua suelen ser los tonos pasteles: rosa, verde agua, lavanda, amarillo suave y blanco. Esta combinación aporta frescura, calma y una sensación de renovación, muy alineada con el espíritu de la fecha.
El alma de la mesa: son los detalles. Una mesa bien lograda no necesita grandes producciones, sino pequeños gestos con intención:
- Servilletas de tela atadas con cintas o fibras naturales
- Vajilla combinada (no hace falta que todo sea igual)
- Centros de mesa bajos, para no interferir en la conversación
Los huevos decorados, símbolo clásico de Pascua, pueden convertirse en protagonistas: pintados a mano, en cerámica o incluso en chocolate, aportan un guiño lúdico y elegante.
Las flores y elementos naturales son clave. Ramos de flores frescas, ramitas, hojas verdes o incluso pequeñas macetas aportan vida y frescura.
Un toque personal
Lo que realmente hace especial a una mesa es lo que cuenta de vos. Podés sumar:
- Tarjetas con nombres escritos a mano
- Pequeños obsequios para cada invitado
- Detalles hechos por vos o en familia
Esto transforma la mesa en una experiencia, no solo en una decoración.
No se trata de recargar, sino de encontrar armonía. Una mesa de Pascuas debe sentirse liviana, luminosa y acogedora.
Porque, en definitiva, decorar es eso: crear un espacio donde las personas quieran quedarse.
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INFORME: Andrea Pedraza – Diseñadora equipacional y ambiental.
www.cursosluzdia.com.ar Fotos: las fotos son de Pinterest






