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El Castagnino, faro del arte rosarino en los 300 años de la ciudad

En el año en que Rosario celebra sus 300 años, el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino se consolidó como epicentro del arte y la memoria colectiva. Comenzó 2025 con la monumental muestra Berni infinito, y lo cierra con Argentina, la imponente instalación del colectivo Mondongo. Dos exposiciones que, desde lenguajes distintos, dialogan sobre la identidad, la historia y la vigencia del arte como herramienta de reflexión social.

Berni infinito: el maestro vuelve a casa

Luego de cuatro meses de exposición, Berni infinito cerró sus puertas con un récord histórico de público: más de doscientas mil personas —entre público general, instituciones educativas, centros de salud y organizaciones sociales— recorrieron las salas del Castagnino. La muestra celebró los 120 años del nacimiento de Antonio Berni, el artista rosarino que trascendió generaciones.

Curada por Cecilia Rabossi, la exposición principal, Antonio Berni. Narrativas urgentes, reunió obras inéditas en Rosario y material de archivo que trazaron el recorrido vital del artista, desde sus inicios hasta su consagración nacional e internacional. Rabossi destacó que Berni “sostuvo siempre una mirada crítica sobre la realidad, buscando, a través de la experimentación, señalar lo que quería señalar”.

La propuesta se amplió con intervenciones contemporáneas que homenajearon su legado:
Manifestación, del colectivo Mondongo, reinterpretó la célebre obra de Berni de 1934 utilizando plastilina, y trajo su mensaje social a los debates actuales.

Los manifestantes, del artista Nicolás Panasiuk, trasladó los personajes de aquel lienzo a la explanada del museo en forma de esculturas, invitando al público a ser parte de una escena suspendida en el tiempo.La muestra ofreció recorridos guiados por personalidades de la cultura como José Antonio Berni, hijo del artista, la historiadora Camila Perochena y el periodista Fernando García, quien además presentó la reedición de su libro Los ojos. Vida y pasión de Antonio Berni.

Como parte de su programa de accesibilidad, el museo desarrolló Juanitos 3D, versiones táctiles de los xilocollage de la serie Juanito Laguna, además de audiodescripciones, pictogramas e intérpretes en lengua de señas. También se proyectaron dos realizaciones audiovisuales locales: El sueño de Juanito, de Mariana Wenger, y Bernianos, reversión 2025, de Leandro Rovere y Nacho Sánchez Ordoñez. El cierre de Berni infinito se coronó con la presentación del catálogo editado por la Editorial Municipal de Rosario, en una sala colmada.

“Argentina”: el país según Mondongo

El cierre del año llega con otra apuesta monumental: Argentina, del colectivo Mondongo, integrado por Juliana Laffitte y Manuel Mendanha. La muestra, que podrá visitarse hasta marzo de 2026, inaugura una gira nacional impulsada por ArtHaus y su fundador Andrés Buhar.

Compuesta por 15 paneles de 3 x 2 metros, esta instalación de 45 metros lineales realizada íntegramente en plastilina es una reflexión sobre el paisaje, el territorio y la identidad. Concebida a partir de un viaje a Entre Ríos, la obra se pregunta qué entendemos hoy por paisaje nacional.“El principal gesto de Argentina —señaló Buhar— es invitar a repensar qué es el paisaje argentino, por eso queríamos que recorriera museos públicos de todo el país”. Tras su paso por Rosario, la muestra continuará su itinerario por San Juan y Córdoba, y luego por otras provincias.

La exposición incluye además una pieza inédita en el país: Calavera 3, parte de una serie de doce calaveras realizadas entre 2009 y 2013, recientemente adquirida por Buhar. En Argentina, las calaveras aparecen ocultas en el follaje de uno de los paneles, ampliando el universo simbólico de la instalación.

El arte como espejo y pregunta

La presencia de Mondongo en el Castagnino no es casual: el dúo ya había participado en Berni infinito con su obra Manifestación, reforzando un diálogo entre generaciones que atraviesa la historia del museo y del arte argentino.

Así, el Castagnino despide el año del tricentenario con una programación que no solo celebra su historia, sino que reafirma su papel como espacio vivo, inclusivo y provocador. Entre el legado de Berni y la potencia contemporánea de Mondongo, Rosario volvió a mirarse en el espejo del arte, encontrando en él su mejor retrato.