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Arthur Brooks, el experto de Harvard: “Ser humilde hoy es un acto de rebeldía”

Reconocer que no siempre tenemos la última palabra es, paradójicamente, una muestra de verdadera fortaleza.

Poco se menciona, pero en una época dominada por los likes, los filtros y los discursos centrados en el yo, hablar de humildad suena casi subversivo. Al respecto, Arthur Brooks, profesor en Harvard y referente mundial en estudios sobre la felicidad, plantea una idea que va contra la corriente: ser humilde no es un signo de debilidad, sino una estrategia para vivir mejor.

Lejos de ser una reliquia moral, según el experto, la humildad tiene un impacto directo en nuestro bienestar. No es solo una cuestión de ética, sino de eficacia emocional, social y hasta romántica. Apoyado en recientes investigaciones lideradas por el psicólogo Daryl R. Van Tongeren, Brooks destaca que las personas humildes resultan más atractivas para posibles parejas. Y no solo eso: lideran mejor, son más generosas y construyen vínculos más duraderos.

Sin embargo, no es fácil. La humildad no viene de fábrica. “Nuestro instinto natural nos empuja a tener siempre la razón, a mostrarnos seguros y fuertes, incluso cuando no lo somos”, explica Brooks. En plena era digital, donde la autopromoción constante parece una necesidad vital, bajarle el volumen al ego se ha vuelto un acto casi revolucionario.

¿La buena noticia? La humildad se puede entrenar. Al igual que un músculo, se fortalece con práctica y constancia. Brooks propone tres formas sencillas, pero poderosas, de ejercitarla. La primera: conocerse a fondo, sin temor a mirar las propias limitaciones. Herramientas como el test de fortalezas de Gallup o ejercicios de feedback como el Círculo de Liderazgo pueden ser de gran ayuda.

La segunda, en concreto, es contar con alguien cercano que actúe como «freno de emergencia» cuando el ego se desborda. Y la tercera: cultivar el asombro. Observar un paisaje imponente o admirar la vida de alguien inspirador ayuda a recordar que no somos el centro del universo.

Para Brooks, ser humilde no significa minimizarse, sino ampliar la mirada. Reconocer que no siempre tenemos la última palabra y estar bien con eso es, paradójicamente, una muestra de verdadera fortaleza. Como él mismo dice, sin alardes: “Esto es lo que pienso, pero podría estar equivocado”. Una frase que, en tiempos de certezas ruidosas, suena como una bocanada de aire fresco.

(Fuente: Web de Arthur Brooks) Por C. Acuña