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María Cabeza: “Dudo que mi padre haya muerto por causas naturales”

Por María Cabeza

La reconocida escritora, María Cabeza nos recibe en su casa de Palermo para hablarnos de un tema doloroso: la muerte de su padre y las herencias como daño colateral.

María escribe incansablemente desde los 12 años. Ha realizado reviews de música, arte, ghostwriting para medios locales y extranjeros.  También entrevistó a personas muy diversas, según sus palabras “Cuento historias”.

Hoy te toca  estar del otro lado y con un  tema doloroso, la muerte de tu padre. ( Hablo del reconocido industrial Quilmeño, Roberto Cabeza, dueño de RRC y querido y respetado por clientes y amigos).

Sí, muy triste. Mi padre falleció el 10 de octubre de 2018;  siempre me quedé con la duda acerca de las causas de su muerte.. Era un hombre súper sano.

–¿Qué pasó o te parece que ocurrió?

–Mi padre venia muy triste por la muerte de mi madre. Una vida juntos, 4 hijos, tiempos compartidos, idas y venidas… juntos a pesar de todo. Se conocieron cuando mamá tenía 14 y papá 20.  Recuerdo que iba a su casa (donde nos criamos los 4 hermanos) y  papá ponía los utensilios y plato en el lugar de mi mamá- algo que siempre respeté-.

Decía que la extrañaba mucho y que su vida era aburrida. Lo era. Vivía solo en un caserón enorme y mis hermanos casi no lo visitaban. Yo vivía en Pilar, en ese entonces, y hablaba todos los días por teléfono. Nos reíamos mucho porque a ambos nos gustaba salir a tomar café y me llamaba para ver cómo era el lugar en donde estaba.

–¿Eran unidos?

–Muy. Mi papá era cabrón por fuera, pero me recitaba poesía y cortaba a punto de quebrarse.

–Entonces…

–Hizo una donación en vida de todos su bienes. Yo no quería aceptar y terminé firmando. ¿Es algo raro, es como que uno quisiera que se muriese cierto?

–¿Como te enterás de su muerte?

–Pasaron dos, tres días sin hablar y la llamo a mi hermana Fernanda para preguntarle si sabía algo ya que papá no me atendía. Me dice “Papá esta internado hace 4 días” ·

¿Le dije: ¿Ya voy, como no me avisaste?” La relación con mis otros dos hermanos estaba quebrada. Éramos las más grandes y lo dos más chicos: Emiliano e Isaura.

Me sugirió que no fuera. No le hice caso. Pedí un remis y salí para Quilmes. Fui a la clínica, me dejaron pasar porque insistí – eran las 2 de la madrugada-.

Lo vi a mi viejo en terapia, sin oxígeno. Chequeé el monitor y estaba todo ok. Le pregunté a la enfermera y respondió” Está estable, ingresó por una insuficiencia respiratoria, su corazón está bien”. Le quise dar algo de dinero- es lo habitual- y lo rechazó con una carita que quedó grabada en mi mente.

Besé a mi padre en la frente y le susurré: “ Papá, la India está acá” Llegó a decir:”Cuidate de tu hermano” y yo” Tranquilo, ya puedo hacerlo sola; descansá”

Me fui. ¡Mi hermano no me dejó ir a dormir a la casa de mi padre, mi casa de niña! Y tuve que ir a un hotel de mala muerte. A las 4 o 5 horas un llamado de mi hermana Fernanda me anuncia “Papá murió, lo velamos en …”

Recuerdo que golpeé la cama mugrosa y lloré hasta que no pude más. Bajé a desayunar (suelo resolver en calma) y fui al velatorio. Mis hermanos, en una parodia impecable, se abrazaban y decían que estábamos todos juntos. Me negaron ver el certificado de defunción, el permiso para cremarlo, la historia clínica. Ya habían arrancado mal porque él quería ser velado en su casa.

No fui al entierro. Fui a su casa. No había muebles ni cuadros, ni un vestigio de vida. Las habitaciones trancadas. Entré a mi cuarto, me escurrí por un costado. Estaba tomada por mi hermano o eso indicaban su ropa, esquíes y zapatillas. Abrí el ropero y más ropa, bolsos, medias y papeles, muchos papeles. Comencé a sacar fotos. Motos, autos, casas que yo desconocía, un poder de mi padre a mi hermano.

Me fui con la guitarra de papá. Único objeto que a nadie le importó.

–¿Cómo vacía? Si recién había fallecido.

–Buena pregunta y mi pregunta. Ese es el dilema.

–¿Pudiste acceder a la historia clínica y lo demás?

–Si, costó esfuerzo y mucha paciencia, pero tengo todo. La HC se la llevé a  su médico de cabecera. Cuando toco el timbre y le pregunto” Podés ver la HD de papá?” se queda tieso y contesta “¡Estuvo la semana pasada, un pibe!” Y yo, es que papá falleció. SU MÉDICO NO SABÍA NADA; NO LO LLAMARON. MIS HERMANOS NO AVISARON A NINGUNO DE LOS MÉDICOS DE MI PADRE ni para que lo vieran ni para informarles que había fallecido. Tampoco a sus amigos.

–¿Qué dijo el médico?

–Muy conciso. “Lo siento, era un amigo” La HD dice lo que muestran todas: paro cardíaco. Nada que hacer por ese lado. Suspendió todas sus consultas. Estaba abrumado y muy triste, nos abrazamos en ese dolor.

Con el certificado de defunción firmado por mi hermano y la autorización para cremarlo firmada por mi hermana mayor, me subí al remis inerte. No hable hasta que llegué a casa.

Lo siento, María. Tomate tu tiempo.

Al poco tiempo, mi hermano inició la sucesión y llevamos 7 años con todo esto. Mis hermanos contra mí, mi hermana mayor pasándose de “bando” cada tanto a pesar de que no la dejaron ver más a sus sobrinos.

–¿Hiciste algo?

–Si, presenté en la justicia lo que atañe a las propiedades y el mal manejo de algunas cosas. No espero nada. Los jueces y abogados de los tribunales (no todos) no llegan a leer las causas y sacan resoluciones de no creer. Por ejemplo: ¿como puede ser que se presente una rendición de cuentas sin firma de un contador y ​que da negativo?

–¿Tu conclusión?

–Que las herencias, divorcios, muertes, reviven historias no resueltas de los involucrados. En mi caso, la casa de mi padre (vacía desde que murió) es el fiel reflejo de mi hermano. Mis hermanas, celos, quizás, mi padre me adoraba. Todos juntos: resentimiento, complejo, ¿auto destrucción? No lo se a ciencia cierta. Les he preguntado y el silencio fue su respuesta todos estos años.

El silencio no siempre es salud. Hay un grado de soberbia en el callarse y en creer que, si no digo, si no veo, no existe. Pues mi padre, Roberto Rubén Cabeza existió.. Lo honré en vida (con actos y una nota maravillosa que él llegó a leer). Nunca pensé que iba a rendirle homenaje. No me agradan y a él tampoco. Aun así, amerita. Papá decía “lo único que tienes es tu nombre

–¿Algo que agregar?

–He dicho toda la verdad. Abrazo al cielo, viejo.