Press "Enter" to skip to content

Trabajo de pintor: habla el muralista de Messi, el hombre detrás del elogiado artista

Lisandro Urteaga, Lichi, creció en el centro-sur santafesino y peregrinó también por distintas partes del mundo llevando su arte, el muralismo, de pared en pared, a veces pidiendo permiso y muchas otras no. Hoy, cuando su arte es reconocido por haber retratado a Lionel Messi de diferentes maneras y en diferentes sitios, cuenta sus vivencias a la hora de plasmar al astro rosarino, y también qué otras cosas lo mueven a transmitir su sentir y pensamiento en los dibujos y colores que elige para dejar su huella en cada pintada.

–¿Cómo comenzaste tu carrera como muralista y artista plástico?

–Mi oficio comienza desde niño, allá por Maggiolo, cuando la Malisa -mi vieja- nos ponía en la mesita la hojita y los lápices para que no pase el tiempo. Crecí entre mudanzas, de casas y pueblos. Llegamos a Monje, la familia se agranda con la llegada de Gabi y Flo; tocaba la escuela y trabajar desde chico, río y canchitas: era feliz -nada de arte-. Ya adolescente, en Carlos Pellegrini, me perfilaba para futbolista -no era tan malo, jajaja. Venía el centenario del pueblo (1988) y con él un concurso de murales. Junto con mi hermano -gran artista- y dos amigos (Julián y Kikio) participamos y ganamos el primer premio. Yo era ayudante y cebador de mates; tiempo después, George de las Culturas -profesor de teatro y gran amigo- nos convoca para hacer un mural de una obra de teatro a gran escala y en una esquina muy transitada del pueblo. Luego vinieron otros; en ese andar Geor me decía: «Lichi vos sos un artista». Nunca lo había escuchado antes… y así fue como comenzó mi carrera “de pintor”. Así es como me defino: letrista, muralista, pintor de caballete, pintor de brocha gorda, pintorrrr.–Contanos sobre tu experiencia al pintar el mural de Messi en la ciudad de Rosario. ¿Cómo surgió la oportunidad y cuál fue tu inspiración para el diseño?

–La historia de los murales de Messi comienza allá por el 2017. En la previa a su casamiento, una amiga -Paula- junto con amigos de la infancia de Leo y pibas y pibes del barrio, de “el campito” y la Bajada, me convocan para hacer un mural en el lugar donde se produjeron sus primeras gambetas. Lo llamé «de otra galaxia y de mi barrio». Siempre lágrimas de emoción acompañaban las pinceladas! Un lindo regalo para su casamiento.

–¿Qué significado tiene para vos haber sido elegido para crear el mural de Messi en su ciudad natal?

–La gente del barrio quedó enganchada y más que todo yo con el barrio, en 2018 y previo al Mundial de Rusia, junto con el MIM (Movimiento Internacional de Muralistas Italo Grassi), organización a la que pertenecía como delegado por Santa Fe y vecinas y vecinos del barrio, organizamos un encuentro internacional de muralistas. Se pintaron más de treinta murales bajo la consigna o temática «el futuro está en juego» y participaron artistas de Rosario, el país y el extranjero. El Mundial no se ganó, pero el celeste y blanco, las ideas, decires y colores en el barrio quedaron. Se venía la Copa América de Brasil 2021, unos colegas de Mar del Plata -grupo Sismo- nos traen la inquietud de volver a homenajear a Leo. Junto a mi compañera, Marlene Zuriaga, formamos Imagina Pintura Mural y nos sumamos al nuevo desafío: mural de cuatro pisos frente a la escuela donde Leo transitó la primaria (Leo con su Botín de Oro y del potrero). La «autogestión» fue nuestro motor, con suma de voluntades y apoyos varios llegamos al edificio vecino al Monumento a la Bandera, ya en noviembre y diciembre del 2021. Junto a marlene y la colaboración de mi hijo Jacinto nos esperaban los 70 metros de altura, la antesala al cielo y las golondrinas!–¿Cuáles son los desafíos que enfrentas al trabajar en murales de gran escala y cómo los superás?

–Antes de contarte sobre los sentires y demás preguntas y terminando con los Messimurales te cuento sobre las últimas intervenciones en el barrio. Nos vuelven a convocar (a Imagina, Marlene y yo) en la previa al Mundial de Qatar, vecinas y vecinos de «el campito» y el club La Bajada. Mientras rodaba la pelota en el Mundial, pintamos en dichos lugares y tuvimos la hermosa dicha de pintar la casa natal de la familia Messi, con el consentimiento y permiso de ellas y ellos, rematando en el vecino de enfrente con Leo y la copa!

–¿Qué otros murales destacados has pintado en tu carrera y cuál ha sido el más significativo para vos? ¿Cómo crees que el arte callejero y los murales pueden impactar en la comunidad y en la identidad de un lugar?

–Hubo y hay muchos murales destacados y significativos para mí, del primero al último. Me ha tocado pintar a personas que ya no están, caso mi hermana Flor -María Florencia Gómez-, víctima de un atroz femicidio en la ciudad de San Jorge, que aún la justicia no esclarece! Los murales de Malvinas, las causas sociales y humanas que se necesitan decir, denunciar, compartir, honrar, felicitar, agradecer, recordar, en mi caso, a través del pincel. Me tocó compartir pintadas con grandes referentes y aprender muchísimo, y así poder prepararme para poder transmitir alguito. A través de la pintura pude estar en distintos lugares del país y del exterior y así ampliar la gama de colores, pude estar en Euskal Herria (País Vasco), conocer el caserío donde nació mi bisabuelo y en su pueblo, Idiazabal, poder recrear en un mural el momento de su partida hacia este nuevo mundo. En el 2003 ingresé a Estados Unidos como “mojado” -o sea de manera ilegal- por México, viviendo una experiencia muy dura; al paso de los años, en 2015, me invitan a pintar en la Universidad de Pachuca, Hidalgo, y pude pintar sobre aquel momento vivido, transformando y sanando. Cada mural tiene lo suyo, chico o grande, lindo o no tanto… Y lo mejor de todo es lo que sucede alrededor, esa es la obra más significativa para mí.–¿Cómo es el desafío de trabajar en altura?

–Los desafíos en trabajar en la altura tienen que ver, creo, con lo físico, matemático y espiritual… y más! jejeje. Para el trabajo en el edificio me preparé físicamente tiempo antes , me vino bien para bajar de peso jajaja; hay que estar ágil, dar pasos seguros, firmes y en lo posible rápidos. Todo es más grande y pesado (pinturas y herramientas ); la alimentación y el descanso es fundamental. Era comienzo del verano, el sol pegaba de frente desde las 9 de la mañana, por eso le ganábamos al día estando desde el amanecer. Siempre fui malo en matemáticas, pero en estos trabajos es fundamental: aparte de la intuición y las capacidades de cada uno, el cálculo de algo está siempre, todo es más. Más pintura, más tiempo, más líneas, más horas y más… Y todo es menos: menos perspectiva allá en lo alto parado en 70 centímetros de ancho y la pared que parece el mar, menos espacio de acción, debido al estar atados y así, en el disfrute, es cálculo permanente. Lo espiritual tiene que ver con los miedos, sobre todo la altura, el vacío, el llevar la obra en tiempo y resultado; tratándose de una experiencia única para nosotros, ¡todo un desafío ! Nos hicimos fuertes y pudimos disfrutar muchísimo cada etapa, hasta reírnos en el proceso de los errores que se daban. Agradezco mucho a mi compañera y las personas cercanas por el apoyo continuo!

–¿Cuál es tu proceso creativo al diseñar y pintar un mural? ¿Tenés algún tema o estilo preferido?

–Respecto de la inspiración para los diseños: con un gran sentir de agradecimiento a todo lo demostrado y dado por Leo nace la inspiración, las ideas, la paleta de color. Todo está acompañado de cada proyecto en su contexto -hablando de los distintos murales de leo-; particularmente en el del edificio «de otra galaxia y de mi ciudad » Leo mira al poniente, al Gran Paraná, lo acompaña y abraza la ciudad, su mano en el pecho, en el corazón. Cercano al Monumento a la Bandera, está rodeado de celeste y blanco, está en paz, ama lo que hace! Llegó a lo más alto y aún el Mundial no comenzó.–¿Has tenido alguna experiencia memorable o anécdota interesante mientras trabajabas en un mural?

–Todo fue autogestivo, ideado y gestado por nosotros, el sueño de llevar su imagen a lo más alto que considerábamos debía ser en su ciudad natal. Trabajamos muchísimo para lograr tener el apoyo y poder concretarlo; muchas partes lo hicieron posible y esa es la obra más hermosa! BBZ construcciones, a través de Aníbal, y Víctor de Puerto Gaboto, nos ceden el paño,  el muro… el mejor muro del universo! Creíamos que teníamos que compartir el proyecto con la Municipalidad y así fue como nos apoyaron desde el vamos. Alba y Sipp Pinturerías se suman y más empresas y particulares. Sin ellos no se podría haber realizado: una suma de voluntades, un sueño colectivo! Y estamos felices x eso!!!!

–¿Cómo ves el futuro del arte callejero y los murales en tu ciudad y en el mundo?

–Siempre hay un impacto al hacer, al pintar; puede ser muy positivo o no. A veces al abrir el tarro se dispara un cañón, se contribuye a una causa, nacen flores. Si suma a la identidad de su hábitat, contexto y necesidades… tal vez bingo! Trato de pedir permiso, soy amigo del respeto al lugar, su entorno, su naturaleza, su pasado, el nuevo aire y, como dice León, un futuro que no nos sea indiferente. Un gran amigo y maestro cordobés, Jorge Cruz Crinejo, me contaba cuando en sus inicios, en los inicios del muralismo en la Argentina, tenían que batallar pintando en las calles. Tiempos políticos diferentes , de pintada rápida para evitar la bala en la espalda… Hoy el arte callejero vive, a mi entender, el mejor momento de su historia en la Argentina y gran parte de Latinoamérica. Por supuesto hay cosas a mejorar y valorar más, sobre todo desde el Estado; también tenemos las necesidades de cualquier trabajador y trabajadora, cada vez las y los artistas emergentes se inclinan más por las calles y el arte público. En Rosario, en el interior y en todo el país la actividad en los últimos 15 años creció de manera exponencial. Las paredes hablan y brindo por eso!–¿Tenés algún consejo para los artistas emergentes que desean incursionar en el arte mural?

–No me atrevo a dar consejos, sí a compartir alguna experiencia; llegue a la pintura de manera autodidacta, pasando por diferentes etapas y esfuerzos. Lo más difícil fue el arrancar, el miedo a expresar era mi sombra y así pasaban la búsqueda, los países y los años. Hasta que un día, muy lejos, una persona me dijo: ¿Querés pintar? Pintá! Y me cayó la ficha de que todo es más simple y que sólo debía volver al inicio -por supuesto, estaba fortalecido-. Tenía que bancar mi estilo en lugar de mirar afuera y sobre todo equivocarme lo mayor posible!

–¿Qué dirías de Lichi Urteaga? ¿Cuál es su sueño?

–Diría de Lichi que está hecho  de colores, fríos y oscuros, tibios y grises, cálidos y luminosos. Que está tranquilo y muy agradecido, que aún le quedan rutas por compartir y… sueña con «seguir buscando». Algo siempre aparece. q

- -