Por Lic. Mat. Paula Murillo*
Liderar en la actualidad en un contexto cada vez más competitivo, incierto, cambiante y restringido, donde los valores están tergiversados y la confusión reina con la explosión de las redes sociales y la Inteligencia Artificial en la vida de todos no es tarea fácil.
Alwyn Toffler decía en su Libro El shock del futuro, que el hombre iba a sufrir “la enfermedad del futuro”, una parálisis en su acción generada por la cantidad de ofertas y alternativas existentes de todo tipo.
Las empresas de familia hoy representan el 80% de las empresas del entramando productivo y social, y en su esencia están comprometidas con los valores y el crecimiento humano y productivo. Cada empleado es considerado parte de su Gran Familia. Poseen valores de compromiso, trabajo, responsabilidad y honestidad, que sostienen e integran lo social.
La empresa de Familia posee un compromiso con el desarrollo humano y social. No solamente importa el crecimiento de su propia familia sino también el de su equipo de trabajo.
En lo personal acompañar el desarrollo de su crecimiento, es una tarea que me apasiona: Formalizar el directorio y la toma de decisiones, desarrollar la visión compartida, el diálogo intergeneracional y organizar los equipos de trabajo y de liderazgo son desafíos que influyen e impactan en el desarrollo y crecimiento de todos.
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Licenciada en Educación (UCA)
Máster en Psicología Organizacional
Especialista en Empresas de Familia (UCA)






