Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Cantares: donde la vida todavía tiene mucho por cantar

En Funes, rodeada de naturaleza y tranquilidad, nació Cantares Residencia Boutique, un proyecto creado por dos amigas, Griselda y Roxana, que decidieron transformar su experiencia en el ámbito de la salud en una propuesta diferente para los adultos mayores. Un espacio donde el cuidado, el afecto y el respeto por cada historia de vida son protagonistas.

Hay proyectos que nacen de una necesidad, otros de un sueño. Y hay algunos que surgen de una pregunta profunda: ¿cómo acompañar a nuestros adultos mayores para que esta etapa de sus vidas continúe siendo un tiempo de disfrute, vínculos y nuevas experiencias?

De esa inquietud nació Cantares Residencia Boutique, un espacio ubicado en la ciudad de Funes que propone una mirada cálida y personalizada sobre el cuidado de las personas mayores.

Detrás de esta iniciativa están Griselda y Roxana, dos amigas que comparten no solamente una amistad, sino también una trayectoria vinculada a la salud y al trabajo con adultos mayores.

“Queríamos ofrecer una propuesta diferente, un espacio cálido, íntimo y personalizado, donde cada persona sea reconocida por su historia, sus recuerdos, sus gustos y todo lo que ha vivido”, cuentan.

Su deseo fue crear un lugar que no se sintiera como una institución, sino como una casa. Un espacio de pertenencia donde los residentes puedan compartir momentos, construir nuevos vínculos y continuar disfrutando de la vida en comunidad.

Dos amigas, un mismo sueño

La amistad entre Griselda y Roxana fue el punto de partida de esta iniciativa. Ambas encontraron en sus experiencias profesionales una motivación compartida: acompañar a las personas mayores desde el respeto, la dignidad y el afecto.   Así nació Cantares, con la convicción de que cuidar también significa escuchar, comprender y reconocer la individualidad de cada persona.

Para ellas, envejecer no significa dejar de disfrutar, reír o vivir nuevas experiencias. Por el contrario, consideran que cada etapa de la vida tiene algo para ofrecer y que cada historia merece continuar escribiéndose.

Funes, el lugar elegido para habitar la calma

La elección de Funes no fue casual.

Su entorno natural, la tranquilidad de sus calles y su cercanía con Rosario ofrecían las condiciones que ambas buscaban para desarrollar el proyecto.

Lejos del ritmo acelerado de las grandes ciudades, pero con buenas vías de acceso, Cantares encuentra en la naturaleza una parte fundamental de su identidad.

El verde, el jardín, los sonidos del entorno y la posibilidad de disfrutar de pequeños momentos cotidianos forman parte de la experiencia que desean brindar.

¿Por qué Cantares?

El nombre encierra una de las ideas más sensibles del proyecto.

“Cantares nos remite a melodías, emociones y canciones que permanecen en nuestra memoria a través del tiempo”, explican sus creadoras.

También evoca el canto de los pájaros que acompaña la tranquilidad del lugar.

Pero, sobre todo, expresa una convicción: que la vida, a cualquier edad, conserva motivos para celebrar.“Cantares, donde la vida sigue teniendo mucho por cantar”.

Habitar la calma: mucho más que un lema

“Habitar la calma” es la frase que identifica a esta residencia boutique y resume su filosofía.

Para Griselda y Roxana, sentirse en casa es mucho más que ocupar un espacio físico.

Es poder vivir sin apuros, sentirse acompañado, disfrutar de una conversación, compartir una tarde de té, escuchar música o simplemente contemplar el jardín.

Son esos pequeños momentos los que construyen una sensación de bienestar y pertenencia.

“Habitar la calma. Honrar cada historia. Sentirse en casa”.

Tres expresiones que sintetizan el espíritu de Cantares.

El cuidado integral y el valor de los vínculos

La propuesta contempla servicios de atención médica, enfermería, nutrición, psicología y kinesiología, además de un servicio de área protegida las 24 horas.

A esto se suman actividades adaptadas a los residentes, pensadas para estimular la participación, favorecer los encuentros y acompañar el bienestar emocional.

Entre las propuestas se encuentran talleres de canto, tardes de té, celebraciones especiales, cenas compartidas y charlas.

La idea es que cada residente pueda encontrar espacios de disfrute acordes con sus intereses, posibilidades y preferencias.

Porque el cuidado no se limita únicamente a la salud física. También implica sostener los afectos, estimular la curiosidad y generar oportunidades para seguir compartiendo experiencias.

Una nueva etapa también para las familias

Tomar la decisión de que un ser querido ingrese a una residencia suele estar acompañado de dudas, emociones y preguntas.

Griselda y Roxana conocen la importancia de ese momento y consideran fundamental acompañarlo desde la empatía y la cercanía.

“Creemos que la adaptación debe ser gradual, respetando los tiempos de cada residente y cada historia”, explican.

Por eso, buscan mantener una comunicación cercana con las familias, escuchando sus inquietudes y generando vínculos de confianza.

El objetivo es que tanto los residentes como sus seres queridos puedan transitar esta nueva etapa con tranquilidad y acompañamiento.

Donde cada historia sigue siendo importante

Cantares comienza a escribir su propia historia en Funes. Un proyecto nacido de la amistad, la experiencia y el deseo compartido de ofrecer una alternativa de cuidado donde la calidez humana ocupe un lugar central.

En una sociedad que muchas veces asocia la vejez con las pérdidas y las limitaciones, iniciativas como esta proponen cambiar la mirada: reconocer todo lo vivido, valorar el presente y comprender que siempre pueden existir nuevos momentos para disfrutar.

Porque cada persona lleva consigo recuerdos, afectos, aprendizajes y sueños que merecen ser escuchados.

Y porque, como expresan Griselda y Roxana, la vida sigue teniendo mucho por cantar.