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El cuadro del rey niño Carlos II viajará de Cádiz al Prado para una exposición temporal

El retrato ecuestre del niño rey Carlos II, fechado en la segunda mitad del siglo XVII y que forma parte de la colección permanente del museo de Cádiz, viajará a Madrid para exponerse en la muestra temporal que el Prado va a dedicar a la reina Mariana de Austria.

Es la primera vez que la pinacoteca nacional dedica una exposición a una mujer promotora de las artes, cuya labor fue fundamental en la conformación de sus fondos, según ha informado la Junta de Andalucía en una nota de prensa.

Este óleo de grandes dimensiones -207 por 147 centímetros- está siendo objeto de una restauración integral en las instalaciones del museo de Cádiz, una actuación financiada por el museo del Prado que comenzó el pasado abril y que concluirá a inicios de noviembre.

La muestra temporal tiene previsto abrir sus puertas al público el 1 de diciembre en las salas A y B del edificio de los Jerónimos del Prado en Madrid, donde permanecerá cuatro meses, hasta el 28 de marzo de 2027.

La consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de Andalucía, Patricia del Pozo, ha explicado que este retrato ecuestre del hijo de los monarcas Felipe IV y Mariana de Austria es una de las obras más singulares del museo de Cádiz que, además, ha sido objeto recientemente de una nueva atribución.

Del Pozo ha avanzado que las últimas investigaciones han concluido que se trata de una obra del círculo del pintor de cámara Sebastián de Herrera Barnuevo, que se formó en el taller del fundador de la escuela granadina de pintura barroca, Alonso Cano.

Durante décadas se consideró que el cuadro era obra del pintor barroco Juan Carreño de Miranda, pintor de cámara de Carlos II.

La obra fue donada por una de las pintoras más destacadas del panorama artístico andaluz el siglo XIX, la gaditana Alejandrina Gessler de Lacroix, también conocida como Madame Anselma.

Entre las tareas que se están llevando a cabo en su restauración destaca la limpieza y el tratamiento curativo de la tela; los tratamientos preventivos y de protección del bastidor; la eliminación de las aplicaciones de color que afectan a toda la obra por la excesiva intervención de repintes; o la fijación de la policromía.