La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, y con ella, se disparan los temores sobre su impacto en el mundo laboral. Desde Tokio, el influyente historiador israelí Yuval Noah Harari ha vuelto a encender las alarmas, reflexionando sobre el presente y futuro de la IA.
Harari, autor de éxitos como Homo Deus y Sapiens, fue tajante: «Muchos humanos están siendo despedidos de sus puestos de trabajo, pues simplemente son reemplazados por herramientas de IA». Para él, este no es un escenario futurista, sino una realidad palpable, especialmente en sectores como la banca y el servicio al cliente.
El futuro ya está aquí, y no es alentador para todos
El filósofo subraya que la inteligencia artificial no es una herramienta más, como un martillo o la imprenta. Es algo mucho más profundo: un nuevo tipo de «agente no orgánico» con la capacidad de aprender, tomar decisiones y generar ideas sin intervención humana. Según Harari, la humanidad se enfrenta a un cambio de paradigma sin precedentes históricos.
Pero la crítica de Harari no es hacia la tecnología en sí, sino hacia la ausencia de regulación. Considera vital que se apliquen normas claras que limiten lo que la IA puede o no puede hacer, sobre todo en un entorno como las redes sociales, donde ya existen sistemas capaces de suplantar identidades humanas.
El mensaje de Harari es inequívoco: si no actuamos con rapidez, podríamos estar cediendo el control del discurso público, del empleo y de la toma de decisiones a sistemas que aún no comprendemos del todo. Mientras las administraciones parecen enfocadas en las ventajas inmediatas de esta tecnología, el pensador israelí nos insta a mirar más allá del beneficio actual y a reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo para la sociedad.











