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Alejandra Gennero Diseños: el bordado como una de las bellas artes

Por Alejandra Gennero

Comencé con mi proyecto en noviembre de 2014, un mes antes de Navidad, después de un tiempo de angustia, cuando no sabía qué hacer; por las noches, me acostaba y pedía que por favor me llegara la claridad para poder ver qué camino tomar y una de esas noches me despierto con la palabra toallas resonando en mi cabeza. Ahí comencé a pensar qué podía hacer con toallas; sentí que eso había sido una señal clara, por lo que me puse a trabajar en la idea: primero hablé con mi madre para saber si ella me iba a poder ayudar con la costura, luego vendí mi alianza, que en ese momento fue mi capital inicial, y ahí comenzó esta hermosa historia. Al principio, cuando arranqué, muchos me decían: por qué no te buscas un trabajo, qué vas a hacer, a quién le vas a vender toallas y así muchas cosas que preferí no escuchar, ya que nadie tiene la verdad, ni yo; pero yo sabía que tenía que iniciar un camino de sanación e iba a ser a través de mis diseños, con mis productos.Al principio mostraba mis productos con timidez, me costaba ponerles el precio y cobrarlos, los llevaba a casa de amigas para mostrarlos, y al mes de comenzar llegaban las Fiestas, así que me empezaron a encargar y no lo podíamos creer: en menos de un mes habíamos vendido 100 productos, toda una emoción. Eso me hizo dar cuenta que tenía que capacitarme, ya que no sabía nada sobre cómo manejar un negocio, había trabajado muchos años en relación de dependencia, así que decidí estudiar emprendedorismo. Hice un curso maravilloso que me sirvió mucho para ver dónde estaba parada, cómo sacar los costos, como hacer un Canvas con las fortalezas y debilidades del producto, para saber cómo ofrecerlo. Conocí gente muy valiosa, que seguimos amigos hasta ahora y así, paso a paso, mientras yo sanaba y adquiría más confianza en mí, más me expandía en mis productos, más creatividad afloraba para crear nuevos diseños. Más tarde, luego de hacer el curso, me atreví a dar un paso adelante registrando la marca, eso me genero más seguridad y confianza.

Cuando la gente me escribía para encargarme o para comentarme que había recibido un producto nuestro de regalo, que le había gustado mucho, para mí era una inyección de energía y de amor, que hacía que me explotara el corazón de alegría.

Así fue creciendo muy despacio, sin prisa pero sin pausa; los productos y el nombre Alejandra Gennero Diseños se iban imponiendo, con un lema: Un Producto Hecho con Mucho Amor. Con mi madre, que es una genia, súper habilidosa y además mi mano derecha, le pusimos todo el corazón. Cuando uno hace las cosas de corazón, no pueden salir mal; a veces se tarda más o a veces menos; a alguna gente le puede gustar o no, pero el resultado más gratificante es el reconocimiento de los clientes, lo más maravilloso, lo que nos alienta a seguir avanzando día a día.

El bordado

Yo nunca antes había bordado; al comienzo realizábamos las toallas con encajes, puntillas, con aplicaciones, pero sin bordado. Luego, un día me pidieron si les podía bordar el nombre en las toallas y ahí comencé a buscar quién podía hacerlo, y encontré a Susana. Ella tiene una maquina industrial y le borda a varias empresas y colegios; pegamos tan buena onda que ella empezó a bordar los productos, hasta que un día tuvo un inconveniente físico y no pudo bordar por un tiempo. Ahí comencé a pensar la posibilidad de comprarme una máquina de bordar, pero salían mucho más de lo que yo podía gastar. Pero le comenté la situación a mi amiga y hermana por elección que vive en Estados Unidos y a través de ella finalmente logré comprar mi máquina en Buenos Aires. Yo no tenia idea de cómo usarla, pero empezamos a estudiar con mi hermano. De a poco fui encontrando la vuelta, me fui soltando, nos fuimos conociendo, amigando y eligiendo con la máquina de bordar: cada nueva letra que descubría o nuevo diseño era toda una fiesta.El bordado es un arte, una manera personal, amorosa, de expresar lo que siento. Dedico un tiempo a realizar un diseño personal, pensado, hecho especialmente para la persona que lo va a recibir, y yo siento que es un acto de amor, de enorme corazón. Todo aquello que hagamos con nuestras manos, donde le pongamos todo el corazón y la cabeza para crear, es un arte.

Cuando me pongo a bordar, mi cabeza vuela, me olvido del tiempo, me transporto, me conecto con lo que estoy haciendo, intento ponerme en el lugar de la persona que va a recibir el producto. Elijo el diseño, los colores, me ambiento en el lugar y muchísimas veces me pasa que los colores y el bordado elegidos encajan en el gusto de esa persona.

La visión y su concreción

Bordar para mí es conectarme con el interior, rememorar la época de mis abuelas. Recuerdo, cuando era chica, ir a la casa de mis abuelas, ver las toallas, sábanas, manteles bordados: me producía una emoción inmensa, me parecía algo romántico, muy amoroso, un hermoso mimo para disfrutar.

Que tu mesa se vea más elegante, que tus baños luzcan elegantes, eso es lo que quiero transmitir: volver a esos detalles amorosos cargados de mucha emoción.

Por eso los productos los realizamos con mi madre, lo que es una manera de ir transmitiendo ese legado. Yo me dedico sobre todo al diseño, a bordar, al control de calidad, a armar la página, a la conexión con los clientes. Mi mamá y una modista completan el equipo de trabajo. Y si hay algún pedido especial, como logos corporativos, los tercerizamos.

Pandemia y lo que vendrá

La pandemia fue muy desafiante y nutritiva: me ayudó a conectar con mi parte más íntima. Tuve tiempo para meditar, para entrenar, para compartir con mi hijo una buena película, incursionar en la cocina, cosa que antes para mí era una tarea tediosa; ahora comencé a disfrutarla, a dedicarle tiempo y amor, creo que no hay cosa que hagas con amor que no puedas disfrutar. Fue un tiempo de mucha conexión y aprendizaje, de bajar muchas revoluciones, de conectarme con lo más profundo de mi corazón. Por la vorágine del día a día, la vida iba, pasaba.

Hoy me hago el tiempo, elijo las cosas que me hacen bien, que me traen paz, la gente con la que fluye la energía; estoy más selectiva, apuesto el tiempo a disfrutar de las cosas que me llenan el alma, me siento más prudente con las cosas que suceden,  entendí que todo va dejando una enseñanza y forjando mi propio camino, que todo fue necesario para que yo me convierta en lo que soy hoy.Admiro a mi madre y a mi padre: se reinventaron varias veces, que nos brindaron lo mejor desde el amor, dándonos la libertad para elegir nuestro propio camino.

Siento que soy resiliente y a su vez creo que todos somos resilientes de una u otra forma, cuando nos sobreponemos a diferentes circunstancias más o menos traumáticas que nos tocaron vivir.

Volvemos a la carga, con más fuerzas, más valientes, más humildes, más agradecidos, aprendiendo que tuvimos que vivir esa experiencia para crecer y evolucionar, que todo es perfecto, cuando le damos lugar al sufrimiento, que habite en nosotros, pero no lo dejamos estar y permanecer, ya que nada nos hace sufrir más que nuestros pensamientos.

Sigo trabajando para comenzar a ver adentro el cambio que quiero ver en el afuera: a cultivar la felicidad desde mi interior, ya que estoy convencida de que la felicidad tiene que ver con lo que hago y no con lo que tengo.

Hoy 

Atrévete a caminar aunque sea descalzo, 
A sonreír aunque no tengas motivos,
A ayudar a otros sin recibir aplausos
recordando siempre que los milagros comienzan a suceder cuando le das más energía a tus sueños que a tus miedos 
Atrévete a hacer eso que te nace del corazón, que harías, aun cuando no te pagaran, ahí esta tu misión, ahí comienza la magia.
Hoy Honrando y recordando mi historia me produce orgullo,
me llena de emoción,
fue un naufragio cargado de muchas emociones.

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