El semáforo IA pasa a rojo
Cuando en Marzo de 2025 escribí «El semáforo de Harari», esta parte del debate parecía todavía lejano.
Hablábamos por entonces de los riesgos potenciales de esta tecnología, capaz de superar nuestra capacidad de comprensión, influir sobre nuestras decisiones y transformar completamente la vida humana.
Hoy la discusión ya no es filosófica…
Esta polémica que se ha dado entre Yuval Noah Harari y el presidente Milei lo demuestra y plantea la disyuntiva: ¿deben las inteligencias artificiales adquirir personería jurídica y actuar con capacidad de derecho propia dentro de la economía y la sociedad ?
Harari advierte claramente que el abrir esa puerta podría tener como consecuencia una transferencia inédita de poder hacia sistemas que NO son humanos, que NO poseen conciencia moral, que NO conocen la compasión ni la responsabilidad y cuya lógica podría resultar IMPOSIBLE de controlar.
Y no se trata justamente de estar en contra de la tecnología.
Se trata de preguntarnos quién controla a quién.
Durante siglos, las empresas, los Estados y las instituciones fueron creaciones humanas destinadas a servir a los seres humanos.
La pregunta que asoma en estos días es : ¿qué pasará cuando esas estructuras puedan ser dirigidas por algoritmos totalmente autónomos?
Las señales de alerta ya no provienen de un único ámbito.
A las advertencias de Harari se suman las del papa León XIV en su primera encíclica «Magnífica Humanitas», firmada en Mayo 2026, que tiene como eje la necesidad de preservar la dignidad humana en medio del vértigo tecnológico, las de Geoffrey Hinton, considerado uno de los padres de la inteligencia artificial, premio Nobel de Física 2024, quien avisó reiteradamente sobre los riesgos de desarrollar sistemas más poderosos que nuestra capacidad de controlarlos.
El semáforo va pasando de amarillo a naranja…
Y evidentemente ha llegado el momento de parar la carrera antes de cruzar otra frontera.
Lo advierten pensadores, científicos y líderes espirituales de nuestro tiempo.
No toda innovación merece calificarse como » progreso «.
No todo lo técnicamente posible es humanamente deseable.
Miguel Culaciati / Junio de 2026






