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¿“Manías de abuelos” o indicios de demencia?

¿Sabías que el daño cerebral modifica el curso normal del comportamiento?

Con el paso del tiempo es frecuente observar cambios en cómo actúan nuestros mayores. Los factores relacionados con la tercera edad, como la jubilación o el desgaste físico, pueden provocar cambios en su conducta y es entonces cuando aparecen las conocidas “manías de abuelos”.

El problema es que cualquier comportamiento extraño que vemos en nuestros mayores acabamos atribuyéndolo, casi de forma automática, a cosas de la edad. Incluso los comportamientos que, en realidad, pueden ser signos de un proceso neurodegenerativo como un principio de Alzheimer o de Deterioro Cognitivo Leve (DCL). Esto dificulta su detección temprana y empeora significativamente su pronóstico clínico.

¿Cómo diferenciar estos comportamientos de las “manías de abuelos” no patológicas?

Ten en cuenta que los cambios conductuales debidos al deterioro cerebral presentan un inicio abrupto y se van agravando progresivamente. Pueden ser que la persona haga cosas que antes no hacía o que aumente la frecuencia, intensidad y duración de conductas que sí realizaba.Presta especial atención a los siguientes “comportamientos alarma”:

Señal 1. Desinhibición conductual o “no tener filtro

El control inhibitorio (inhibir conductas que no resultan adecuadas para un contexto determinado) es un proceso cognitivo dependiente, fundamentalmente, de áreas frontales de la corteza cerebral. Los procesos de neurodegeneración suelen comenzar “de adelante hacia atrás”, de modo que esta suele ser de las primeras áreas afectadas. Cuando esta facultad no funciona correctamente la persona puede, por ejemplo, emitir comentarios inapropiados de tipo sexual, insultos, comentarios negativos sobre otras personas estando estas delante, interrumpir los turnos de conversación y comportarse de forma socialmente inapropiada para el contexto en que se encuentra.

Señal 2. Cambios emocionales o labilidad afectiva

Determinadas variantes de demencia afectan a los mecanismos de regulación emocional. Puede ocurrir que la persona presente un estado de ánimo distinto al habitual (irritabilidad, tristeza o alegría persistentes no coherentes con el contexto de la persona), que reaccione emocionalmente ante estímulos que antes no resultaban emocionales (por ejemplo, reírse ante una situación cotidiana como ser saludado) o que reaccione emocionalmente en exceso ante una situación emocional (tener dificultades para detener la risa ante un chiste o una situación cómica).

Señal 3. Abandono de actividades de ocio

En ocasiones la persona es consciente de que algo no va como debería, lo cual genera vergüenza y ansiedad. Ante el miedo a que los demás se den cuenta, la persona deja de acudir a eventos y actividades sociales. No acudir a comidas familiares, reducir su frecuencia, dejar de ir a reuniones con amigos y conocidos, o evitar realizar actividades cotidianas como ir a hacer la compra son ejemplos de aislamiento.

Señal 4. Falta de iniciación de acciones

Las regiones frontales del cerebro se relacionan con la capacidad de iniciar acciones motoras como comunicarse con los demás, desplazarse de un sitio a otro, o comenzar actividades cotidianas. La falta de impulso para iniciar estas acciones puede ser síntoma de un proceso de deterioro cognitivo. ¿Has notado que algún mayor que conoces tiene menos iniciativa comunicativa o que inicia menos interacciones sociales que antes? ¿Que no inicia de forma autónoma comportamientos que antes sí?

Señal 5. Dificultades de planificación y organización

Las funciones ejecutivas son un conjunto de procesos cognitivos superiores que nos permiten planificar y organizar acciones. Dependen de la corteza frontal que, como hemos comentado, es de las primeras áreas afectadas en el inicio del deterioro cognitivo.

Por ello, es común que en las primeras etapas de este aparezcan dificultades para planificar acciones y organizar el comportamiento: dificultades para ordenar pasos para un objetivo y ejecutarlos en orden. La dificultad para seguir recetas de cocina que la persona no tenga automatizadas es un posible ejemplo. ¿Qué hago si reconozco estas señales en alguien de mi entorno?

El hecho de presentar las conductas mencionadas no implica que tenga que existir un deterioro subyacente, así que puedes mantener la calma. No obstante, es una posibilidad que debe ser contrastada cuanto antes por profesionales sanitarios.

Lo ideal es persuadir a la persona afectada para pedir una cita médica con Atención Primaria en su Centro de Salud o acudir a la consulta de cualquier especialista colegiado (neurólogo o neuropsicólogo). Allí realizarán las evaluaciones y el acompañamiento pertinentes.

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Alexis Hancevich
Psicólogo. Divulgador científico en @psyfacts__ 
¿Quieres contactar conmigo? Mándame un correo a alexhanc@ucm.es

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