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La paella gigante de Piriápolis dará la vuelta al mundo

Por Ricardo Teran, desde Rosario de Santa Fe, especial para el PDA

Twitter / Facebook / Instagram: @rbteran

El chef Javier Piñeiro representa a Uruguay en el Mundial de Paella y necesita el voto de todos para llegar a Valencia. Hijo Luis Piñeiro, uno de los creadores de la emblemática paella “lanzadora de temporadas de verano durante 20 años”, es un estudiante de gastronomía con pura vocación desde la infancia en el arte culinario. Actualmente es el encargado de cocina del restaurante Don Quijote en Piriapolis (Uruguay). Posee el título de “Técnico Gastronómico” por la ITHU en Montevideo (Uruguay) y ha ido adquiriendo experiencia gastronómica desde 2016.

Piriápolis se convirtió una vez más en el foco de atención y se vistió de fiesta presentando uno de sus plato típicos, la Paella Gigante, que recorre el mundo por estar entre las más ricas del globo.

En diciembre de 2019, la última edición antes de la pandemia, se congregaron más de 10.000 personas entre uruguayos y extranjeros especialmente de la región, quienes pudieron degustar hasta 4.000 exquisitas porciones.

Con motivo de la 21° edición de la tradicional Paella Gigante de Piriápolis, el espectáculo se extendió a tres días de fiesta con una intensa grilla de espectáculos musicales, feria gastronómica y sector infantil.

«El espíritu del evento es mostrar parte de nuestra identidad. Nuestro fuerte es la playa, el mar, el turismo místico, la gastronomía y la mayoría de los ingredientes a utilizar son de la zona», expresó Leandro Reyna, presidente de la Asociación de Promoción Turística de Piriápolis (Aprotur), que nuclea a hoteles, restaurantes, inmobiliarias, centros comerciales, Fomento y Turismo así como también al Municipio de Piriápolis, la Intendencia de Maldonado y el Ministerio de Turismo.

La Paella Gigante es un símbolo de Piriápolis que trasciende fronteras; es un emblema gastronómico, de su gente y su hospitalidad. Tiene sus inicios a finales del siglo XX en el Pabellón de las Rosas y este año se celebró la edición número 20, junto a un gran despliegue artístico y en el marco inigualable del renovado puerto de la ciudad, junto al abrazo de la energía del cerro San Antonio.

Esta paella se preparó con un equipo de expertos de varios restaurantes del balneario, que llevaron cientos de litros de caldo de elaboración propia, logrando un mix de sabores que se renueva cada año.

“Es un evento muy personal de la sociedad de Piriápolis, que el pueblo abrazó como propio. Yo era intendente hace 20 años cuando se inició esto de la Paella y nunca nos imaginamos que iba a terminar transformándose en un evento de estas características. La gente lo hizo suyo y se fue convirtiendo en una tradición para esta ciudad previo a la temporada”, admitió durante el evento el intendente de Maldonado, Enrique Antía.

Fernando Barbachan, uno de los chefs más reconocido de la ciudad, brindó los detalles de la paella. “Esto se logra con la fuerza de la gente y un equipo renovado, porque ese también es uno de los secretos, porque se ha renovado el equipo con gente joven y por eso también ha hecho que se extienda en el tiempo”.

“Somos un equipo de cinco o seis, que a su vez tenemos nuestros ayudantes que hace tres días que están trabajando para cortar todo y freezarlo, porque los productos tienen que conservar la cadena de frío, porque son más de cuatro mil raciones, lo que implica que hay que cuidar a esa misma cantidad de personas”, enfatizó el cocinero tras recordar que estuvo en la primera edición que se hizo en 1998.

Los ingredientes, la clave

El arroz y el resto de los ingredientes son cuidadosamente seleccionados para elaborar la famosa Paella de Piriápolis. Las verduras son cosechadas en una región rodeada por cerros, aceite extraído de olivares que crecen en el departamento de Maldonado y mariscos únicos recolectados a lo largo de 25 kilómetros de costa, desde el Arroyo Solís hasta Punta Negra.

El espectáculo central no solo es degustar la exquisita paella, sino también ser testigo de la magna preparación del representativo plato del destino, en una paellera de seis metros de diámetro y con más de 15 chefs actuando al unísono con impecable sincronización.

El impacto de la retroexcavadora volcando los 350 kilos de arroz, los regadores liberando los 800 litros de caldo sobre la paellera y los rastrillos mezclando los ingredientes, son imágenes que permanecen en la retina de los participantes. Además se disponen 300 kilos de vegetales, 400 de pollo y 800 de mariscos entre calamares, pulpa de camarones, pulpa de mejillones y más condimentos.

A esto se suma el gran disfrute de una atractiva batería de espectáculos culturales, que este año se extiende a tres días de fiesta, y la satisfacción de estar contribuyendo al beneficio de instituciones sociales, ya que el 100 por ciento de lo recaudado por venta de bonos colaboración de esta grandiosa puesta en escena tiene este fin.

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