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«Two City Tales»: Leyenda de dos ciudades

Por Saúl Chaulo Zadunaisky – Historiador, geógrafo y guía turístico en Israel.

Mi nombre es Saúl, soy rosarino y guía turístico en Israel. Mis estudios en geografía e historia los  hice en Jerusalén, ciudad mágica donde vivo desde hace más de treinta años.

Los paisajes de Jerusalén y de Rosario se mezclan constantemente en los senderos de mi identidad que es local: rosarina y jerosolimitana. Y también «lepra». En la cancha de Central los vi a Serrat, a Queen y a Zanabria en el ’74.

Las dos tienen río pero solo uno tiene peces. Tanto el río Paraná como el río Jordán son parte de mi «patria grande».

Jerusalén no tiene palomar y Rosario no tiene murallas.

Jerusalén es sacra y Rosario mundana, aunque su nombre, «de Santa Fe», insinúe lo contrario.

En Jerusalén la violencia viene por el tema religioso y nacionalista. Rosario, cuando es violenta, lo es secularmente.

En Rosario la droga es tangible. En Jerusalén viene en dosis de fundamentalismo.

Las dos disfrutaron de juglares y de odas. Una de milenarios salmistas hebreos, y la otra de una trova rosarina pujante que describió y recreó mitos y leyendas locales. En Jerusalén nunca hubo un «Sol de Mayo» donde hice mis primeras chupinas, mis juramentos no los hice en los lugares sagrados de Jerusalén como el Monte del Templo, el Santo Sepulcro ni en el Muro de los Lamentos, sino en el Monumento a la Bandera haciendo la colimba, allá por el ’83.

En Rosario los próceres son mundanos: el Che, Fontanarrosa, Fito, el Loco Bielsa, Olmedo, entre muchos otros. En Jerusalén son reyes o profetas.

Rosario tiene Puerto, la arenera y La Florida. Jerusalén es un peñón y bastión de piedra que surge de entre las montañas, pero es el Faro para navegantes en la Fe y es «Puerto a orillas de la Eternidad» -como decía Yehuda Amijai, poeta jerosolimitano por adopción mutua y refugiado de la Alemania nazi-.

Jerusalén fue codiciada y conquistada 52 veces y sitiada otras 23. Rosario es codiciada solo por los que intiman con sus encantos y disfrutan de esta maravilla de ciudad abierta al río y al litoral. Después de haberme presentado a lo Dickens -Historia de dos ciudades- compartiré con ustedes, lectores de La Revista del Siglo, unas fotografías de una travesía de 100 km que realicé hace poco, en estos tiempos de pandemia, por la costa, desde la zona del Sharon hasta Jerusalén.

Otra de las travesías que armé, también en tiempos de Covid, fue la seguir los pasos de Jesucristo, donde filmé un corto sobre el trayecto de 65 km de «El camino de Jesús» a lo ancho de la Galilea. Espero que les guste y aquí estaré, quien sabe, para un día poder acompañarlos en estas travesías físicas y espirituales, por donde dio sus primeros pasos el cristianismo y el maestro de aquel otro peregrino que hoy tiene su propio camino que nos lleva hasta Compostela.

Cualquier duda o información que necesiten pueden enviarme un email a: chaulo@hotmail.com

 

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